Cósmica condenación
![]() |
El juicio de Osiris, '"Papiro de Hunefer" (c. 1275 a. C.) |
escrito por Lenn Verchiel
Lucía Luna, invierno de 1971
“El más real y abominable ser se puede esconder
hasta en los más bellos rostros del mundo”
Narro los acontecimientos más espeluznantes que me ocurrieron mientras mi alma aún permanecía en mi cuerpo.
La caída de la noche había llegado y las estrellas remplazaron el atardecer. Me encontraba en el viejo sótano de mi casa donde solía permanecer casi todo el tiempo; mi refugio de los olvidos, donde sólo la luna me acogía. Extrañamente, siempre había un olor putrefacto difícil de describir. Nadie se molestaba en limpiar, incluso me había acostumbrado a la visita de insectos. Realmente lo que resultaba desagradable eran las enormes cucarachas, ¡plaga desagradable!
Había un foco que colgaba del techo, con su tenue luz brindaba un toque acogedor. Quizás ésta era la razón por la que me gustaba estar aquí, descansando en manos del hondo silencio. Hasta que la inmensa oscuridad me inducía a subir a mi habitación. Para llegar tenía que recorrer un largo pasillo sombrío donde a altas horas de la madrugada se percibían murmullos, voces de las almas apagadas, los que comúnmente trataba de ignorar y mejor me apresuraba a llegar a mi habitación. Constantemente tenía sueños raros donde veía a mis padres, pero por alguna razón siempre terminaban en escalofriantes pesadillas que me hacían despertar en llantos, pero nadie subía a verme.
El entorno “familiar” me resultaba algo insoportable. Prefería encerrarme en mi propio mundo, donde pasaba desapercibida. En cuclillas llegué a mi habitación, inmediatamente subí a mi cama y comencé a leer. Mis ojos luchaban por no cerrarse, yo trataba de evitarlo ya que aún quería seguir leyendo el libro que había elegido por el título que llamó mi atención: El Libro de los Muertos, creado por los egipcios. Debo decir que, por alguna extraña razón, encontré bastante interés en esta clase de temas. Mi empeño por seguir despierta fue derrotado por la pesadez de mi cansancio, caí “dormida”.
Me encuentro flotando en el universo. Algo oscuro se posó delante de mí, repentinamente empezó a transmutarse en una especie de chacal. Mi mirada estaba clavada en él. Asustada y perturbada noté que entre sus grandes garras sujetaba unos lazos blancos que utilizaba como redes en algo o, ¡en alguien! Era un espectáculo muy extraño, provocándome un escalofrío lúgubre que atizaba todos mis miedos, ¡aquellos lazos finos rodeaban el alma de un humano!
Los colores de los astros fueron devorados con la llegada de imponentes deidades que tomaron el papel de jurado. Eran las 42 presencias que nombraba el Libro de los Muertos. Percibí cómo movía aquellos lazos con mayor velocidad y fuerza mientras el alma sólo bramaba, hasta que llegó el instante en que se trozaron y el alma simplemente se fragmentó esparciéndose en aquel monstruoso universo enigmático.
El aroma a muerte abundaba en este lugar, y para ser un simple sueño me resultaba terriblemente lúcido. Las deidades se mantenían observando. Aquel chacal se acercó a mí. Al tenerlo enfrente noté que en su garra sostenía un pequeño bolso que parecía de piel. Abrió el bolso sacando un objeto negro, lo miró unos momentos y enseguida lo arrojó creando así la aparición de un enorme abismo oscuro. La curiosidad se apoderó de mí, ¿qué había en ese agujero? Me acerqué hacia aquella abertura hasta estar completamente frente a esa oscuridad, pero mirar resultó ser un gran error. Aquel instante desató la maldición de mis demonios, proyectando el reflejo de mi agonía.
Una envolvente sombra me tomó, causándome una crisis en la que mis temores más profundos se pusieron delante de mí haciéndome consciente de que, ¡realmente estaba despierta! ¡Mis ojos se dilataron al ver que todo era real!
—Doctor, ¡está despertando!
Mientras este chacal me trasmitía una energía abrumadora despertando todos los recuerdos que yacían enterrados desde hace tiempo. Todos mis sentidos habían sido resucitados. Las brujescas cortinas de mis ojos se habían abierto.
—¡Inyecte adrenalina!
Me encontraba en la habitación de mis verdaderos padres, hallándome frente a la cama donde estaban durmiendo. Yo sólo estaba inmóvil, sujetaba en mi mano uno de los cuchillos militares de mi padre, de cuando fue a la guerra. Me lancé hacia él, comencé a apuñalarlo sin cesar, sacándole trozos de carne mientras su sangre caía en mis manos, se derramaba entre las sábanas hasta tocar el piso. En ese momento mi alma se sentía tan fuerte; por fin su miserable vida había terminado.
—¡Ella no merecía estar muerta! —exclamé con lágrimas en los ojos.
—¡No está funcionando!
La bestia de mi padre había dejado a mi madre abatida, allí en la cama, tal y como las dolencias de aquella tortura y muerte que él le dio como último beso de buenas noches. En mi cabeza aún resonaban los gritos agónicos que ella soltaba minutos antes de morir a la vez que exclamaba: “¡Para, por favor!, ¡no lo hagas, José!” hasta que su voz se apagó junto con su vida.
Los traumas que vivió mi padre en la guerra lo orillaron a cometer esta atrocidad, pues desde su regreso nunca volvió a ser el mismo; era como si junto con él hubieran regresado todos los muertos que él asesinó, haciéndolo pagar por sus acciones. A partir de ese momento las puertas de las tinieblas presagiaban una trágica venganza.
—¡Se convulsiona!
Mientras asesinaba a mi padre sentía cómo el dolor y la ira aún eran huéspedes de mi interior; poseída por un odio inhumano que sólo se puede conseguir cuando el corazón ha sido despedazado, provocando un sentimiento aterrador y sádico, el cual se apoderaba de cada una de mis desquiciadas emociones. Ya no podía más. Dejé tantas puñaladas en su asqueroso cuerpo como pude. Me limpié un poco con la sábana de la cama y me dirigí hacia el sótano, a pesar de lo que había sucedido me sentía acompañada y de alguna manera guiada en cada paso que daba por aquella gran presencia que colgaba de mí.
Abrí la puerta dejando la manija llena de sangre, tomé una silla, me acerqué al cofre donde mi padre guardaba algunas cosas, tomé una soga, la amarré desde el techo, me subí a la silla, coloqué mi cuello dentro de la cuerda al mismo tiempo que observaba cómo aquella sombra había tomado mi apariencia, convirtiéndose en mi propio reflejo, y simplemente me empujó… Abatida como un tronco desmembrado, nunca más volví a respirar, o eso creí.
—¡Intenta lastimarse!
El agujero se había cerrado. Fatigada y débil, mi mirada se perdió en el vacío; había recordado todo mi pasado. ¡Estoy muerta!, ¡he estado muerta todo este tiempo!, ¡yo… yo maté a mi padre! ¡¿Cómo era posible haber olvidado algo así?! Lágrimas de sangre empezaron a salir de mis ojos, ardientemente deseé que esto fuera sólo una pesadilla, incluso la peor de todas, pero mis pensamientos se esforzaban por torturarme sin piedad mientras aquella deidad, que llevaba puesta una máscara muy extraña en la boca, me amarraba las manos.
—Sujétenla con los cinturones para evitar que se haga daño.
Con los lazos de la justicia me sentenciarían al castigo eterno de mi alma. Otro más se acercó a mí a la vez que me colocaban una máscara. Comenzaron a conversar entre ellos en un lenguaje bastante distorsionado que ni los mares de babel entenderían.
—¡Qué desgracia!, ¿qué harán con ella?
—Eso lo resolverán otros.
Sentí un pinchazo, me empecé a marear sintiendo una terrible desolación. Mis antiguas esperanzas se desintegraron, estaba atrapada en el oscuro torbellino de mis culpas. Lentamente pierdo la conciencia desvaneciéndome en la nada...
—¡La perdimos!
—No, solamente sigue dominada por sus trastornos.
Apagaron la luz de mi habitación, pero no mi locura.
━━━━━━ ◦ ❖ ◦ ━━━━━━
➤ Lenn es una artista independiente mexicana que ama la música y la literatura por igual. Ha participado en varios eventos artísticos. Pueden encontrarla en la Antología "Charlas de Café, Vol III".
➤ Cuenta con cinco antologías de poesía, narrativa y cuentos de terror, publicadas en 2019, 2020, 2021 y 2022. Es coordinadora en el festival Fip Palabra y organizadora del Festival internacional de Cuentos de Terror, también coordinó la antología de cuentos de terror "Vestigios del Horror" (2022).
Comentarios
Publicar un comentario